Yin y Yang yoga: una sanadora simbiosis

 

La danza armónica entre lo yin y lo yang genera la vida y mantiene la salud en la persona y el equilibrio en la naturaleza. ¿Qué significa esto para nuestra práctica de yoga?

Los conceptos de yin y yang vienen del taoísmo, donde se entienden como cualidades energéticas opuestas pero complementarias e inseparables. Quienes practicamos Yin y Yang yoga somos conscientes de cómo interactúan entre sí para guiarnos hacia la homeostasis

Tener ambos recursos a nuestra disposición es una auténtica medicina para el cuerpo y para el alma… siempre que sepamos elegir bien el momento y la dosis para cada tipo de práctica.

Lo yin y lo yang más allá de la dualidad

Lo oscuro, lo frío, lo pasivo, lo profundo, la luna o la noche se suelen considerar aspectos energéticos yin. Lo luminoso, lo caliente, lo activo, lo superficial, el sol o el día serían aspectos energéticos yang. Pero nada es siempre yin o siempre yang, pues ambas cualidades dependen del contexto en que se den.

En su libro Guía Completa del Yin Yoga, Bernie Clark explica esta relatividad utilizando el agua como ejemplo en el contexto de la temperatura:

  • el agua caliente es yang en relación al agua fría, pero es yin en relación al agua hirviendo.
  • el agua fría es yin en relación al agua caliente, pero es yang en relación al agua helada. 

En el contexto del yoga, distinguimos entre:

  • las prácticas yang más energizantes y dinámicas en las que se trabaja con alineación y musculatura activa generando calor interno.
  • las prácticas yin más pasivas y relajadas en las que trabajamos estimulando tejido conectivo y activando profundamente el sistema nervioso parasimpático (lo que nos enfría).
Lo yin y lo yang más allá de la dualidad

Foto: GoodLife Studio

Una práctica yin/yang vs un yoga Yin/Yang

Todos los estilos de yoga tienen aspectos yang y otros yin. Sin embargo, el Yin yoga es un estilo de yoga claramente formulado desde sus inicios por Paul Grilley. En contraposición, englobamos bajo el paraguas del Yang yoga a las prácticas dinámicas como serían Ashtanga, Vinyasa, Hatha, Rocket, Dharma, Jivamukti, etc. 

Simplificando (¡mucho!), podríamos decir que el Yang yoga nos aporta fuerza y el Yin yoga flexibilidad. Pero el taijitu, el símbolo blanco y negro del yin y el yang, nos cuenta otra historia: dentro del lado negro hay un puntito blanco y viceversa. Los aspectos yang y yin del yoga ocurren al mismo tiempo y en distintos grados: el Yang yoga también nos proporciona flexibilidad y el Yin yoga fortalece nuestros tejidos conectivos. 

Otro ejemplo: en una práctica de Yang yoga, observar la respiración y mantenerla relajada podría ser el aspecto yin; mientras que en una práctica de Yin yoga, mantener la mente presente durante un asana de varios podría ser su punto yang

En cualquier caso, nuestras prácticas yóguicas se benefician de incluir ambos aspectos, pues quedarse solo en uno de los dos extremos nos abocaría al desequilibrio: demasiada relajación y nos estancaríamos; demasiado esfuerzo y nos estresaríamos.

Una práctica yin/yang vs un yoga Yin/Yang

Foto: Daniel Bendjy

¿Qué es mejor hacer antes, Yin o Yang yoga?

Puede haber infinitos motivos para poner más énfasis en un aspecto u otro, o incluso para escoger una práctica frente a la otra.

Quizá favorezcamos el Yang si:

  • queremos cultivar nuestra fuerza
  • nos sentimos con mucha energía
  • va más con nuestra constitución

Y es muy posible que elijamos el Yin si:

  • necesitamos bajar el ritmo
  • nos sentimos agotadas
  • gravitamos hacia lo meditativo

Cuando se combina Yin y Yang yoga en una misma sesión, muchas personas se preguntan cuál de los dos es mejor hacer antes. Tras varios años de ofrecer sesiones combinadas de Yin y Yang yoga puedo decir que el feedback de las alumnas es unánime: ¡Yin al final, por favor! Yin para terminar se siente como el merecido premio tras el esfuerzo del Yang.

Pero está el lado técnico. Las posturas de Yin yoga inciden sobre el tejido fascial, que forma parte tanto de la musculatura (miofascia) como de las articulaciones (ligamentos y tendones), con el fin de estimular y aportar movilidad y estabilidad.

  • Si hacemos el Yin yoga antes cuando la musculatura está aún fría, nos es más fácil acceder a la miofascia mediante tensión para estimularla.
  • Si hacemos el Yang yoga antes y la musculatura ya se ha sometido a tensión, el estímulo posterior del Yin se dirige a un área más reducida y más cercana a la articulación misma.

Esto tampoco es blanco y negro: tu grado de flexibilidad o la temperatura del ambiente pueden influir enormemente en lo anterior.

¿Quizá una práctica es más adecuada para la mañana y otra para la noche?

Foto: Nadya Photo

¿Quizá una práctica es más adecuada para la mañana y otra para la noche?

En el contexto de la hora del día y en base a nuestros niveles de energía, parece tener más sentido practicar Yang por la mañana, especialmente si has tenido una buena noche de descanso.

Dejar la práctica de Yin para la tarde/noche relaja el cuerpo y lo prepara de forma natural para el descanso al activar el sistema nervioso parasimpático y ayudarnos a “soltar” las impresiones del día. 

Sin embargo, si hemos estado toda una jornada de trabajo en modo sedentario, quizá nos beneficiemos más de una práctica dinámica que ponga la energía en movimiento.

Elegir bien: una auténtica medicina

Lo hemos escuchado muchas veces: el yoga es medicina. Pero no una píldora prescrita por una experta que podamos tomar pasivamente sin ser partícipes conscientes de nuestro proceso de sanación y evolución. 

Que funcione requiere que nos impliquemos y elijamos a cada paso aquello que más nos hace vibrar con la vida.

Si tenemos en cuenta que todos los yogas buscan potenciar y mejorar la calidad de nuestra energía vital, una buena forma de elegir sería reconocer qué tipo de práctica nos sirve mejor energéticamente en un momento dado. 

Elegir bien: una auténtica medicina

Foto: Alejandro Guerrero