La persona que lo recibe está tumbada en el suelo sobre una esterilla o colchoneta; antes de empezar, se le aplica aceite sobre la piel hasta cubrir todo el cuerpo. La masajista se sujeta a una cuerda suspendida del techo (o a barras paralelas) para mantener el equilibrio y de esta forma poder, literalmente, deslizarse con el pie sobre el cuerpo del cliente.
Los largos pases van deshaciendo poco a poco las tensiones del sistema miofascial, desbloqueando energía y provocando un profundo estado de relajación. En ningún momento del tratamiento se está de pie o caminando sobre el cuerpo receptor. Los pases pueden recorrer áreas extensas (p.ej., desde los dedos de la mano hasta los dedos de los pies) o centrarse en zonas concretas (p.ej., la espalda alta o la zona lumbar). A veces siguen ciertas líneas energéticas del cuerpo para estimular un buen flujo de energía vital.
Este estilo de trabajo corporal se aplica a la musculatura y tejidos conectivos para soltar tensiones y fomentar su flexibilidad y su movilidad, no solo en la zona sintomática, sino en todo el sistema músculo-esquelético gracias a la interconexión de los tejidos. Sin embargo, un tratamiento de Chavutti tiene un efecto beneficioso sobre otros sistemas corporales.
Al ser profundamente relajante, ayuda a regular el sistema nervioso y combatir el estrés. También propicia la buena circulación sanguínea y estimula el sistema linfático, lo cual puede reforzar el sistema inmunitario al asistir en la eliminación de toxinas. Si emocionalmente puede ser muy reparador y calmante al liberar emociones bloqueadas, energéticamente contribuye a mejorar la calidad de la energía vital.
Todas las personas que practican ejercicio físico con regularidad pueden beneficiarse enormemente de esta técnica desarrollada inicialmente para mantener la flexibilidad del cuerpo y para tratar el dolor y la hinchazón causados por el combate.
Por supuesto, también es adecuada para cualquiera que desee recibir un masaje profundamente relajante que contribuya a aumentar su bienestar general. La presión e intensidad del masaje puede variar y ajustarse a necesidades concretas. No obstante, no se recomienda para personas con ciertas condiciones médicas graves o específicas sin consultar primero a un profesional de la salud.

Esta técnica sanadora fue desarrollada originalmente hace cientos de años en Kerala, al sur de la India, por los guerreros Kalaripayattu, quienes practicaban una forma de arte marcial basada en atacar y defender los puntos vitales del cuerpo (puntos marma).
Su conocimiento de estos puntos y de las líneas de energía corporales (nadis) se utilizaba tanto para la lucha como para la sanación; en tiempos de paz, los guerreros practicaban el Ayurveda y el Chavutti Thirumal, además de interpretar danzas que representaban episodios de las epopeyas religiosas indias. De hecho, el masaje parece una danza: una danza de la salud, tanto para quien lo da como para quien lo recibe.
Es una técnica que he desarrollado y que combina algunos elementos de Yin yoga con el masaje Chavutti Thirumal tradicional. En mis tratamientos, utilizo el mapa energético de la Medicina China y trabajo con puntos de acupresión y canales energéticos asociados a ciertos órganos internos (meridianos) con el fin de armonizar el flujo de chi.
Para añadir una dimensión energética concreta a un tratamiento, puedo compaginar eficazmente el masaje con asanas de Yin yoga y abordar temas concretos. Un tratamiento de Yinvutti™ dura 1.30 horas en las que te guío inicialmente en una secuencia de Yin yoga personalizada de 30 minutos para después aplicar el masaje en sí.

Sesiones de Chavutti de 1 hora
Sesiones de Yinvutti™ de 1,5 horas